Hay algo evidente y es que la forma en la que nos movemos actualmente es totalmente diferente a la de hace sólo una década. Aunque los coches aún siguen teniendo cuatro ruedas, su interior está cargado de una tecnología increíble: desde sistemas de seguridad al propio confort de los ocupantes.
El punto donde más se está investigando es el de los combustibles alternativos a los fósiles. Aunque no veamos muchos coches eléctricos o movidos por otra energía en nuestras ciudades, no quiere decir que no se esté investigando sobre ello sino todo lo contrario. El hidrógeno y la electricidad son los que más darán de qué hablar este próximo año y, seguramente, ya podamos comprar vehículos muy optimizados y preparados para llevar estos combustibles.
Algo que también merece la pena destacar es el diseño de estos vehículos considerados futuristas. Su diseño es cada vez más atractivo y, a pesar de lo que lleve debajo del capó, se permite camuflar entre el resto de coches que expulsan humo no destacando tanto por su diseño “aerodinámico” y robusto sino por otros detalles como, por ejemplo, el poco ruido que hacen.
Teniendo esto en cuenta y habiendo investigado hacia dónde se dirige el mercado del automóvil hemos encontrado unos modelos que pueden definir lo que podremos conducir dentro de unos pocos años.
Super coches Eléctricos:
Los coches que utilicen la electricidad como combustible ya no serán objeto de burla por su poca autonomía y baja velocidad máxima. Un claro ejemplo de ello es el Tesla S, un coche noruego que ha llegado a batir récords de ventas tratándose de un vehículo totalmente eléctrico.
Coches que vuelan… literalmente:
El que los coches vuelen es ya una realidad, aunque solo sean prototipos. Lógicamente, no estamos hablando de ciudades del estilo de películas como en El Quinto Elemento, donde todo “flota” sino de automóviles capaces de proporcionar otros servicios más que el de seguir un recorrido marcado entre dos líneas y pegados al suelo.
Es el caso del Terrafugia Transition (TF-X), un vehículo capaz de transformarse en avioneta y funcionar como tal. Su tamaño le permite aparcar en un garaje privado y es capaz de modificar el funcionamiento de los mandos para que en el suelo funcione como un coche y en el aire como un avión. Así, como un motor capaz de dar la fuerza suficiente a una hélice para levantar su propio peso.
Por desgracia, todavía requiere una pista para aterrizar y despegar aunque sus creadores ya trabajan en hacer estas maniobras de manera vertical, como ya hay prototipos diseñados que lo hacen como el Zee Aero.
Coche y hombre más unidos que nunca:
Llegamos al tipo de vehículo más futurista pero no por ello con menos futuro. Estos son los que están hechos para adaptarse al ser humano y no al revés. Su movimiento dependerá de lo que nosotros queramos hacer según nuestra postura corporal. Este tipo de vehículos están más enfocados al transporte individual que al de un coche común.
El Toyota FV2 será capaz de percibir tanto la postura como la mente del conductor para tomar decisiones. Tendrá control por voz y reconocimiento facial para medir el estado de ánimo del conductor, pudiendo cambiar la apariencia del exterior gracias a su parabrisas de realidad aumentada.
Pero, cabría preguntarse si pasados ya 125 años del primer vehículo de motor de combustión interna patentado por Karl Benz, es hora de transformar el concepto de coche tal y como lo entendemos ahora, con la vista puesta en el horizonte del año 2050.
Lo que sí parece obvio es que la creciente preocupación por el medio ambiente apunta a que el coche del 2050 será con toda seguridad mucho más limpio, eficiente y sostenible.
Aunque queda bastante camino por recorrer, esta tecnología ya fue testada con éxito por algunos fabricantes de automóviles como Toyota o Audi, junto con la tecnología digital de navegación inteligente de Google, basada en sistemas de geolocalización a través de mapas cartográficos digitales. De la misma forma, fabricantes como Mercedes y Nissan se han apuntado a esta carrera por la tecnología de conducción autónoma, anunciando la fabricación de sendos modelos autopilotados para 2020, mientras otros como la multinacional especializada en modelos eléctricos Tesla, adelanta el lanzamiento de su propio modelo autopilotado para el 2017.
Algunos expertos anuncian cambios sustanciales en los controles del vehículo, principalmente en la evolución del volante actual hacia otro tipo de dispositivos tipo joystick o incluso un smartphone, ya que con la tendencia hacia los coches autopilotados el conductor actual pasa a un segundo plano y el volante como tal empieza a perder protagonismo.
Sabemos que Google ha apostado fuerte por la tecnología de la auto-conducción, pero algunas compañías de automóviles están trabajando también con Apple para integrar Siri en los automóviles, crear asistentes virtuales para asistir a los conductores en las rutas, así como la información del tráfico en línea y la planificación del viaje.
Lo cierto es que la tecnología digital y el Internet de las cosas formarán parte de la experiencia de la conducción que viene y que el futuro de la conducción autónoma tendrá una profunda repercusión sobre el medio urbano y sus infraestructuras dentro del marco de las smart cities. Carreteras y zonas de parking en superficie con sistemas de carga para coches eléctricos integrados en el asfalto, sensores de reducción de velocidad en cruces y zonas peligrosas, sistemas de velocidad controlada en zonas urbanas, entre otras novedades, son algunos de los planteamientos que ya se barajan para el futuro de la movilidad urbana sostenible de nuestras ciudades.